En una época de crisis económica como la que vivimos, nos pensamos muy mucho en que nos gastamos el dinero. A veces, cuando miro páginas como la de ForgeWorld, me entran tentaciones de comprar hasta reventar la Visa. Pienso en lo mucho que me gustaría usar las minis de Forge para montarme un ejército de la Guardia Imperial, con las figuras de elisianos o las de los cuerpos de la muerte de Krieg. Si fuera millonario podría hacerlo. Como no lo soy, sólo puedo soñar ¿Verdad?



Pienso que limitaré la categoría de irregulares, a las bandas de rebeldes, adoradores del caos sin organización militar, a los orkos salvajes y a unidades como los kroot.

Los tiránidos deberían, en cambio, considerarse como D8 en caso de estar bajo la influencia de la Mente Enjambre, con algunas unidades como los genestealers o los carnifexes, como guerreros veteranos (D10). Sólo los Tiranos de Enjambre, tiranidos prime, líctores o el líder de progenie deberían tratarse como elites. Por tanto, las criaturas menores serán D8 en principio, mientras que los guerreros tiránidos serán D10. Como regla especial de escenario, y para reflejar que son restos de la invasión, en caso de que los guerreros sean eliminados la calidad de las criaturas menores tiránidas se reduciría a D6.
En cuanto a la moral he decidido que para este escenario los guardias imperiales van a tener serios problemas de liderazgo y los voy a dejar en D6 (baja). La razón es que quiero reflejar la tendencia de los soldados a evitar combate cuando creen que el final de la guerra está cerca. Si hubieran llevado asignado un comisario o un inquisidor la cosa cambiaría, ya que éstos ¡les darían más miedo que los tiránidos! En lo que a los tiránidos se refiere tendrán una moral variable, dependiendo nuevamente de la supervivencia o no de las criaturas sinápticas tiránidas: D12/D6. Soy consciente de que es una variación muy brusca, pero creo que refleja bien la importancia de la influencia de la mente enjambre sobre las criaturas menores tiránidas.
Ambos bandos van a tener una confianza promedio y un nivel técnico de 2. Sé que los tiránidos deberían ser inferiores, en principio, pero en mi opinión la adaptabiilidad de los biomorfos tiránidos compensa la ventaja tecnológica de los imperiales.
El tamaño de la mesa será un poco más grande que lo que es habitual en TW, 120x120 cms. La idea es que aunque las fuerzas no van a ser demasiado numerosas (una escuadra de la Guardia, con un Quimera en apoyo), haya suficiente espacio para maniobrar. Además, en mi opinión, queda mejor ese tamaño cuando se usan miniaturas de 28mm.
El TW es sólo una de las múltiples posibilidades que existen. A mi, que estoy familiarizado con Force on Force, me resulta bastante atractiva, pero hay otros reglamentos igual de interesantes y asequibles, en lo que se refiere a la cantidad de miniaturas necesarias para jugar (FUBAR, por ejemplo). La ventaja es que me permite coleccionar pequeñas fuerzas, usando miniaturas que normalmente no incluiría en un ejército para jugar al W40K.
Tiene como inconvenientes -para quiénes los consideren como tales, por supuesto- el que hay que diseñar un escenario de antemano -no tiene listas de ejército- y que no se presta demasiado bien al juego competitivo; esto es, los escenarios no tienen porqué estar equilibrados; es más, probablemente no van a estar equilibrados. Personalmente, ni una ni otra cosa me molestan. En ocasiones me apetece jugar una partida en la que el bando que llevo tiene pocas probabilidades de victoria. Me parece un desafío terriblemente interesante. Ahora bien, no es un plato que guste a todo el mundo. Hay jugadores que se sienten confusos cuando tienen que decidir las características de sus unidades en función del escenario, en vez de dejar que sea el propio sistema el que las tome por ellos; o que odian la idea de que la partida que van a jugar no esté equilibrada. A ese tipo de jugador no le recomiendo que use un reglamente como TW (o FoF, en modernos), ya que se iba a sentir frustrado y, en cierto modo, timado.
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